REIKI / RECONEXIÓN / ALINEACIÓN DE CHAKRAS / SANACIÓN


Reiki
Reiki

Podríamos hablar sobre el Reiki, su historia y cómo se ha llegado a popularizar esta técnica de sanación que fue desarrollada por Mikao Usui, un budista japonés en 1922. También podríamos hablar sobre lo que a mí me pareció una versión más moderna llamada The Reconnection implementada por el Dr. Eric Pearl quien actualmente realiza giras por el mundo con su reconocido método. Pero creo que una simple búsqueda en internet puede satisfacer cualquier interrogante sobre estas técnicas.


Quisiera hablar de energía, de equilibrio, de cómo nuestro cuerpo es perfecto y que cuando está equilibrado la salud perfecta se siente en cada poro, no sólo no es necesaria ninguna medicina o tratamiento, si no que además existe vitalidad, creatividad y una sensación de ligereza en el cuerpo que se podría describir como felicidad. Es bastante probable que el día a día, medio ambiente, comidas, emociones, noticias, etc., nos impacten de manera profunda sacándonos de ese equilibrio, alejándonos de nuestra Fuente y generando malestar que es identificado como enfermedad y tratado por la medicina tradicional a su ya bien conocida forma… anulando el síntoma, callando al cuerpo, silenciando a nuestro mejor aliado para atravesar esta dimensión.


La manera más fácil, económica y efectiva de retornar al equilibrio y a nuestra Fuente, es la meditación. Pero a veces necesitamos algo más, que alguien nos acompañe en la búsqueda y nos recuerde, le recuerde a nuestro cuerpo que estamos bien. Alguien que canalice la Energía de la Fuente y nos la haga llegar, para que así nuestro cuerpo recuerde y proceda a su auto-sanación.


Yo comencé a meditar hace ya muchos años como medida desesperada en uno de los períodos más difíciles de mi vida. Es bastante complicado describir las mil formas en que la vida cambia al comenzar a meditar con regularidad, pero uno de los cambios que experimenté prácticamente de inmediato, fue la certeza de que a través de mis manos fluía un tipo de energía que puedo describir entre eléctrica y magnética y que iba directamente a zonas de mi propio cuerpo que en ese momento se estaban sanando, me acababa de someter a una cirugía estética y mis cicatrices aún estaban recientes. Durante la meditación mis manos se acercaban a mis cicatrices y se quedaban allí, por supuesto que no se movían solas como si yo fuera un títere, había voluntad en esos movimientos, pero el impulso de moverlas no era algo que yo estuviera pensando, sólo se movían y era mucho más cómodo moverlas que rehusarme a hacerlo.


Raro? Rarísimo!!


Luego tuve la certeza de que no era solo para mi, que debía compartirlo y también tuve la seguridad de que no era la primera vez que lo hacía, de hecho el nombre Ágara se me reveló junto con una increíble historia que algún día contaré tal como la recibí.


Me empecé a preocupar… todo lo contrario de lo que se supone que se consigue en meditación, me preocupaba que no tenía idea de cómo hacerlo, ni de cómo de repente iba a decir que era “sanadora” cuando todos los que me conocían en ese momento me habían visto recientemente en un estado bastante deplorable de confusión, enfermedad, rabia y adicción a pastillas para dormir. Igual me inscribí en un curso de Reiki, para aprender la técnica, cómo comportarme con alguien en una camilla, qué decir, qué no. Luego con los poco que me quedaba en la cuenta bancaria me mandé a hacer una camilla, porque una “sanadora” necesita una camilla. Y luego me preocupé más, cómo se me ocurre gastar tanto en una camilla? no soy sanadora! estoy aún muy confundida! quién se va a prestar para que yo, una persona altamente turbada le realice una sesión de Reiki? Cómo le digo a los que me conocen? y si no les digo… a quién le ofrezco mis servicios?


En fin, catorce años después puedo contar que tuve muchas personas que se hicieron mis clientes, ví cambios extraordinarios en ellos, no sólo en cuanto a su salud, si no en apertura de oportunidades, cambios familiares, comienzos, finales súper provechosos, muerte incluso, de todo. He trabajado con personas que sólo buscaban un poco de relax y con personas que se estaban sometiendo a quimioterapias. Muchas veces supe de los extraordinarios cambios que se detonaron, muchas no supe más, pero ya no dudo. No sé si mi “técnica” encaje en alguna de las que aprendí. Más bien siento que varía de acuerdo con la persona que está recibiendo la energía y al momento en que esa persona se encuentra. Siempre es originado por la persona, hay algo que guía la energía exactamente a donde debe ir, y consigue el resultado que debe ocurrir, aunque no tenga nada que ver con la motivación inicial de la persona al buscar la terapia.


Me han preguntado mil veces que “con quien trabajo?”, que si me “protejo”, que a “quien invoco”. A nadie. Me mantengo en un estado de meditación activa y la energía pasa a través de mi. No pienso, medito. No sé nada, permito que ocurra lo que tenga que ocurrir. Al final de la sesión se me revela información de la persona que suelo comentar porque le pertenece, y solemos conversar sobre lo que puede requerir atención y cómo conseguir que lo que sea que hizo que se acercara a mi, se sane.

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