Mitos y verdades de la meditación


Velas en meditación

Meditación… la sola palabra ocasiona reacciones inesperadas en muchas personas.


“Yo enseño a meditar”… ocasiona aún más reacciones, no todas agradables a decir verdad.


Como persona que usa estas palabras a diario quiero comentar algunas verdades y algunos mitos que en algunos casos rayan en la superstición.


El Dr. Chopra dice que si puedes pensar, puedes meditar. Es decir, prácticamente todos podemos hacerlo. Creo firmemente que es el estado natural de nuestra condición humana, no hace tanto tiempo que nuestra especie desarrolló el lenguaje, la verdad es que es una actividad reciente, pero estamos convencidos que sólo a través de las palabras se entiende la vida, pensamos en palabras e intentamos que todo pueda nombrarse. Sin embargo, si ahondamos un poco vemos que esto no es necesariamente cierto. La palabra “ROSA” no define nada, en español es un sonido utilizado para referirse a una flor de determinadas características, sin embargo para alguien que no sepa español son solo letras, y para todos, bajo ningún concepto es la flor en cuestión.


Este es solo un pequeño ejemplo de que hay toda una realidad que escapa a lo que se puede encasillar en palabras.


Al meditar, al menos por un brevísimo período de tiempo tenemos acceso al silencio entre palabras/pensamientos que suele definirse como GAP o brecha. Meditar es aquietar lo suficientemente las palabras, para colarnos en esos silencios.


Es así como la meditación nada tiene que ver con la religión, ninguna de ellas. Tampoco tiene nada que ver con los rituales asociados a esta práctica, tales como sentarse de una manera determinada, sobre una superficie determinada, mirando hacia algún punto cardinal específico, a cierta hora del día, frente a alguna imagen en especial, con las manos en alguna posición específica, alguna respiración especial, rodeado de ciertos aromas, velas, flores, altares, cojines, otras personas, ropa especial y un sinfín de etcéteras.


No.


Meditar es respirar y tranquilizar lo suficiente las palabras en nuestro cerebro (pensamientos) para disfrutar de brevísimos episodios de silencio.


Una vez aclarado este, a mi juicio, importante punto, debo decir que cualquier ritual que quiera seguirse favorece la creación del clima adecuado para que la calma aparezca. Es por esto que sí es conveniente meditar siempre a la misma hora y de preferencia en el mismo lugar, para que se cree un hábito y que la atmósfera del lugar escogido se impregne con la calma que se logra en cada meditación. Utilizar ropa cómoda, un asiento cómodo, algún aroma agradable favorecen la práctica. Llevar un diario personal de las experiencias vividas durante la meditación y de los cambios que se comienzan a experimentar en la vida diaria es extremadamente recomendable. También la guía o ayuda de un Gurú, Maestro, persona que medite con regularidad, siempre hará el camino más sencillo de transitar.


Lo demás ocurre solo, espontáneamente. La vida se encarga de si misma una vez que nos aquietamos lo suficiente. Es un viaje extraordinario, delicioso, maravilloso hacia el interior, la esencia… hacia ti.


Medita...

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