decir que no


Una de las cosas que más nos cuesta como adultos es aprender a decir que no, de una manera natural y fluida, sin necesidad de enojarnos. Si sólo puedes establecer límites cuando ya perdiste la paciencia es muy probable que no seas tomado en serio, porque si no te gusta confrontar, lo más seguro es que te desdigas en lo que se te pase la rabia. Ser adulto incluye una serie de características que van mucho más allá de los clichés tales como beber, fumar, estar enojado y ocupado todo el tiempo. Un adulto sano, de hecho, probablemente evita este tipo de conductas tan estereotipadas.


El adulto se conoce, sabe lo que quiere y lo que no y no duda en hacerlo de conocimiento público, ya que hay cosas que simplemente no está dispuesto a negociar. Es aquí donde aprender y practicar el decir que no es fundamental. No hablo de decir a todo que no, hablo de decirlo cuando de verdad sea necesario que tu interlocutor sepa que está llegando a un punto donde no le está permitido continuar.


Establecer límites sólo puede favorecer tus relaciones personales, la gente sabrá con quien interactúa ya que has sido honesto al plantear tu negativa. También te va a ser más sencillo notar quienes de verdad te aceptan y quieren por quien eres y no por quien ellos quieren que seas, lo que en definitiva es sumamente gratificante.

Mi recomendación entonces es que:

  • Te conozcas. Sepas qué quieres y qué no quieres.

  • Te comprometas contigo a defender tus preferencias y principios.

  • Actúes desde tu corazón, diciendo siempre tu verdad.

  • Comprendas que la confrontación no necesariamente es devastadora.

  • Reconozcas que no necesitas traicionarte para gustar o encajar.

  • Aceptes que tu paz es muy valiosa.

  • Dejes de intentar caer bien a toda costa. Ser popular jamás será mas importante que ser auténtico.

Y finalmente, hay que practicar esto desde los dos lados, es decir, si alguien te dice no a ti, aprende a aceptarlo con respeto, sin un berrinche y sin tratar de manipular una respuesta diferente.


Disfruta la libertad que te da un no a tiempo, disfruta tu adultez y disfruta tus relaciones personales desde la honestidad de ser maravillosamente tú y de rodearte de quienes aprecien tu compañía con sinceridad.

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